Fotografía de entrada a la casa

Fotografía de una ventana de la casa

La casa

Cuentan que todo era un mar porque había un diluvio que no paraba de llover. Un día Dios mandó escampar y el agua empezó a descender. De la espuma del agua se fueron formando los peñones de los cerros y el agua fue evacuando por Jabalón. Así se secó la tierra excepto unas lagunas que se formaron, las lagunas de Valdeleón. Con el tiempo, los romanos de la ermita desecaron las lagunas y crearon una colmena o una venta, la venta del Bonar. A su alrededor empezó el actual pueblo de Granátula.

Cuentan que si lloviera mucho se volverían a formar lagunas como las que había. Por eso se llama calle del Bonar, porque se criaban “bones”, plantas acuáticas como el junco bon.

La Casa Valdeleón es una antigua casa de vecinos desde el Siglo XVII totalmente restaurada. En su cueva se puede observar el maar o cráter volcánico extinguido que da sentido a la leyenda, cráter donde se asienta la localidad. En ella se puede degustar un buen vino y hacerlo con propiedad en el interior de un volcán a la vez que admirar la manera de construir en la localidad. Las aguas del pozo el patio podrían considerarse termales, aguas volcánicas con numerosos minerales.

También puede observarse la estructura constructiva de mampostería de todo tipo de rocas, de tapiales, de vigas de enebro, de teja árabe en torno a un adarve o patio manchego de vecinos. Todo ello desde la tranquilidad e intimidad que se respira en cada rincón de la casa, muestra de la arquitectura y mobiliario popular de la zona con las comodidades del Siglo XXI, ideal para descansar en tranquilidad, conocer sitios nuevos y reforzar la amistad.